15.6.12

rakkaus

yo 
Una explosión en los pulmones que te deja sin oxígeno, un ardor en la piel, palpitante, un ardor que duele y quema y consume y agrieta todo reparo hasta levantar el vello en un súmmum de placer. Una chispa en la mirada que incendia la razón hasta dejarla cenizas, un crujir de huesos, un huracán que arrasa el cerebro, que te trastoca y te confunde, que elimina los pudores y los miedos y las dudas. Una sensación de calor en el pecho, una sonrisa tonta en los labios, un no saber el porque y no necesitarlo. Un todo que le da sentido a lo demás; la piel es más piel, los labios son más labios, las manos son más manos, los ojos son más ojos. Un batir fugaz de pestañas que esconde un mundo, que hace que se desprenda magia de las pupilas e impregne el universo de constelaciones. Un destruir las murallas, mandar tus soldados a casa, un abrir los brazos, desprotegida, entregada, hacerlo sin miedo ni sospecha, darlo por dar, sin más. Un abandonar el cuerpo, dejar salir el alma por la boca con los ojos cerrados. Una lluvia torrencial que cala hondo, hondo hasta el alma que ronronea satisfecha, una noche en la que no se mira el reloj, en la que el frío no hiere y las estrellas no son de película.

Un para siempre encerrado entre ( dos paréntesis)
Eso debería ser el amor.

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