31.8.12

destino vacío

yo 

Caminos en blanco y negro. Bosques plagados de oscuridad pálida. Seres sentados en la hierba gris, mirando con ojos abiertos el cielo mientras los zorros les roban el alma. Grandes ojos, cerebros vacíos. Ruidos de pánico. Silencio de muerte. Chuchillos que no desangran. No hay sangre en las venas, no hay alma que expira saltando en trampolín por la lengua. Bosque oscuro y gris, existencia humana vacía, yerman, inerte. Humanos sin humanidad convencidos de ideales de humo. Humanos racionalistas que ya no sienten latir el corazón. Unos pecan de exceso, otros de falta. Y el bosque se agita. No hay sonidos de naturaleza, aquí no hay cabida para ningún tipo de vida. ¿De que sirve la inteligencia cuando nadie sabe utilizarla? Los cerebros se descomponen, los corazones se hielan. Mentalidad estática, estáticas poses. Todo tan estático, tan probable, tan de cliché. Ya ni los que creen poseer la verdad son interesantes. Son como los que ahogan la personalidad en alcohol y conformismo social. Ninguna diferencia frente a mis ojos. Caminos en blanco y negro atestados de personas también grises, desgastadas, vírgenes en la vida. Curioso, mueren sin vivir, con una vana ilusión, un reflejo de la vida que les hace creer que han tenido una.

Y así, uno a uno, todos cayendo hacia la nada por el acantilado. No hay salto ni drama, ni miedo. Dioses falsos, convicciones férreas que impiden el crecimiento personal. Si algo está bien ¿Por qué cambiarlo? Cuanta pena me dan los que afirman esta sentencia, sonrientes, anestesiados por la calma. No hay cambio. No hay dolores. Pobres, pobres ilusos. La vida no hace diferencias, el sufrimiento está asegurado. Mejor abrazarlo hasta que no duela sangrar. Estúpidos, impotentes frente a algo demasiado sencillo para que su supuesta superdesarrollada inteligencia pueda procesarlo.

Uno a uno, cayendo hacia la nada por el acantilado. No hay grito, ni lágrimas, ni sonido al romperse los huesos y abandonar la carne. No hay nada, vacíos como lo han estado sus vidas.

Y entonces pienso, mientras miro desde la copa del árbol gris que adorna la colina, miro el salto final y pienso: ‘En el fin yo sonreiré al ver mis cicatrices. Todas ellas significarán algo, una sonrisa, un dolor, una pasión. Habré vivido’

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. El comentario anterior ha sido producto de un malentendido y lo considero un error, tiendo a pasarme diez pueblos cuando creo que alguien ataca mi ideología.
    La autora de este blog se cuenta entre mis mejores amigas, es una de las escritoras de la blogosfera a las que más quiero, y, por favor, recordadme de vez en cuando que no pretende atacarme porque mi desconfianza raya en lo insano.
    Aprovecho para reiterar mis disculpas por la malinterpretación del texto y para decir que Miriam no me está apuntando con un arma para que diga estas palabras D:
    No, en serio, es encantadora y yo un idiota. Hasta aquí el comentario.
    Un abrazo y muchos besos
    PD. Mentira, el comentario se extiende para decir que el texto, malentendido aparte, es muy bonito y poético, como todo lo que esta guarra escribe desde Barcelona para dejarnos mal a los demás ¬¬

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