27.8.12

medianoche difusa

yo 

hacia tiempo que no suspiraba sin darme cuenta, como si los pulmones estuvieran nostálgicos. me siento. me levanto. abro el libro. lo cierro. tic, tac. un reloj en mi cabeza certifica que el tiempo pasa. miro la pantalla, la pared, el armario, el suelo, el ventilador, la puerta medio abierta. y luego la oscuridad. ojos cerrados buscando escapar. rescátame, vamos, rescátame, es sencillo. los pedazos se caen demasiado rápido y ya no tengo ganas de agacharme para ver donde encajan. ya no, que el cansancio es enorme, como la sombra de la muerte.  y entonces me digo, un abrazo, ahora me salvaría un abrazo de verdad, sentir dos articulaciones aferrarse a mi espalda, dos articulaciones que dijeran ‘no te vayas, oh gracias, no te vayas, sí, gracias, gracias, no te soltaré’ porque eso es lo que te dicen los abrazos de verdad. no es la fuerza, no, eso no es, si te abrazan más fuerte o más flojo, es la manera ¿saben? es como si las manos no fueran manos sobre piel, es como si realmente quisieran acercarse al alma, y quisieran quedarse dentro. es el cariño, ¿saben? es el calor del pulso tranquilo, es la calma, la de los dedos que no se crispan y arañan, si no que se estiran tranquilos. y a mi hace tiempo que nadie me abraza así ¿saben? no me sirve ahora, porque ahora mis ojos dicen ‘rescátame, vamos, rescátame’ y entonces el abrazo seria asfixiante, intentarían ahogarme y aplastarse contra mi carne. y yo no quiero la asfixia, no.

el suspiro surge de nuevo. los labios entreabiertos. reloj ¿qué reloj? las horas ya no tienen importancia. letras en la pantalla, sin más. pero el vacío sigue dentro es como si dentro nevara poco a poco, en silencio ¿saben? cierren los ojos e imagínense un bosque verde oscuro cubierto de copos. así mismo, así es el alma. quieta y gris. silenciosa, algo vacía. no hay drama, no crean, no es delirio. es más quietud, una tristeza asentada muy al fondo. no, no son lágrimas, son miradas perdidas y fuerzas mordisqueadas.

tic, tac, tic, tac. luz apagándose, el ventilador deja de hacer ruido, la pantalla ya no emite luz. y oscuridad. ojos cerrados. sueños vacíos.

(y dicen que el silencio es el grito más poderoso, pero yo ya no creo nada)

1 comentario:

  1. A veces sobran las palabras, con un abrazo que en el fondo esconda un "no estás sólo" basta.
    Aunque es verdad que a veces pesa tanto el dolor, la falta de ayuda... que tan sólo queda indiferencia.

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