14.12.12

what the hell i'm doing here..

yo 
(..I don't belong here)

Me alimento de un vacío que no hace más que crecer en las horas muertas en las que fumo tumbada en un banco semiderruido, justo ese banco al que no llega la luz de la farola insomne, el que está bañado de una deliciosa oscuridad. Y el vacío crece, y el cigarrillo acude entonces a los labios necesitados, como si fueran otros labios y no petróleo lo que van a encontrar. Aspiro con ganas y se me revuelve todo dentro, por un segundo pienso que cojones hago aquí tumbada como una vagabunda cansada, como una adolescente estúpida que se rebela inútilmente contra normas que ella cree establecidas. Pero como no sabría responder a la pregunta, me contengo y no me la hago. No hay estrellas, las ramas raquíticas del árbol se extienden ante mis ojos formando una red algo tétrica. Suena Creep. La canto mientra el humo abandona con parsimonia el cuerpo, al que ya ha contaminado. No hay estrellas, decía, no las hay, y me río un poco, porque siempre se repite esta broma cósmica y barata. La desgracia se agolpa y perdura, no para siempre, pero si para un rato. Siempre que el alma grita todo parece gritar, como si respondiera, la oscuridad atrae oscuridad. Y yo soy una melancólica nata, una sadomasoquista. Solo veo nubes grises y grandes moviéndose en masa, tapando a ratos el cielo nocturno infecto de luz artificial. La canción se para y oigo perros corretear cerca, oigo a la gente correr, retazos de conversaciones lejanas. Me vuelvo a preguntar que cojones hago aquí, a merced de un frío taladrador que ya me ha dejado medio cuerpo insensible. Como siempre no sé responderme. Es ese vacío, esa gran brecha en mi adolescencia la que resuena, claramente en silencio. Siento que no he vivido, querría amar y que todo me doliese, sentir, estar montada en una  montaña rusa que jamás dejará de cortarme la respiración. No habrán grandes historias de amor que contar a nadie en un futuro, no podré decir ‘He amado, me han amado’ Y en ese momento me siento muy triste, como si hubiera desenterrado el cadáver de un recuerdo empaquetado al fondo de la habitación. Me siento y la luz me deslumbra un poco. Este tramo lo recorría antes, nerviosa y decidida al mismo tiempo (terrible tándem) aquellas tardes calurosas y pesadas de verano en las que acudía a tu llamada como si jamás hubiera oido un ‘Hoy estas muy guapa’
Supongo que el orgullo jamás ganará a la necesidad.
Recojo lo que queda de mí, miro alrededor y pienso ‘Ojala fuera de veras una indigente, ojalá me quedara dormida en una triste calle, donde no llegará la luz infecta de la farola, ojalá me congelara durante la noche, mientras los sonidos nocturnos susurraran amenazantes en las sombras y todos me hubiesen olvidado’

1 comentario:

  1. He estado leyendo tu blog..
    Me encanta tu forma de escribir.. de expresar todo lo que sientes..
    Te sigo, te leo.. Me encanta.
    Es muy triste.. Pero me gustan las palabras tristes. Las personas que estamos hechas un poco de oscuridad por todo lo que nos ha pasado o no nos ha pasado..
    Leeme si quieres! :)
    un besito

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