21.2.13

youth.

yo 
Siento algo amargo reptando ansiosamente por la tráquea, una mano nacida de algún lugar oscuro y profundo de mi ser, recorriéndome por dentro, arrastrándose por las entrañas. Como una cadavérica reminiscencia, lo tantea todo asquerosamente y mi estómago se revuelve y mi alma tiene una arcada hasta acabar vomitando melancolía. El aire falta. El oxígeno desaparece. Sería un buen momento para dejar de existir. Siempre ha sido un buen momento. Todo me parece ajeno y quiero salir, salir de todo, el pánico me consume, me da vértigo, tengo calor y me palpitan los sonidos profundamente en las orejas. Huir, correr hasta sentir hormiguear los pulmones y morir el aliento, llegar a ese extremo en el que te sientes morir. Pero no puedo. Y me consume, como siempre, ese deseo utópico, me recorren las imágenes, todas las ilusiones, brillantes como estrellas inmaculadas en un cielo perfectamente oscurecido. Queman los sueños incumplidos, quema la falta en el pecho abierto, el pecho roto, chirriando, estropeado. No hay lágrimas, solo esa falta, una gran falta de todo, que me hace doblarme en dos. Tan cerca, tan lejos. Distancias, niebla corrupta. Estúpida. Tan solo sé decirme eso. Estúpida.

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