31.10.13

(a partir de ahora dolerán las noches de domingo cerca del mar)

yo 
Duele mirar. Duele mirar la carne virgen de recuerdos, que no transmite y que no duele, que simplemente está ahi, existiendo, sin intención ni propósito. Los movimientos, entonces, le confieren toda la significación de la que se veía desprovista, materia infértil, perfecta en su mutismo. Maldita sangre, malditos tendones, maldita consciencia que la resucita en apenas segundos. Vertiginoso despertar que apuñala la visión utópica de un ser que no ha dolido, de algo sólido, perfecto, incluso dulce. Ahora entiendo a los escultores, a sus mármoles. Emerge entonces todo el daño y toda la estupidez, la distancia de la contemplación se evapora y todo se adhiere y grita terriblemente. Los ojos huyen, las pestañas se baten violentamente en un acto estúpido, en un acto desesperado de una imposible huida.

Duele mirarla. Recovecos, miembros, curvas sin miasma, porque en éstas no estás implícito, no tu inmediato ser, no en lo que terriblemente te has convertido. Irónico que tu cuerpo no te identifique, que sea la gestualidad la que hiera, la que desentierre cuerpos putrefactos de la blanda arena. (sigue huyéndome la mirada) Yo quise dormir en esos hombros, quise morir en esos brazos, besé ese cuello. Fui paciente, fui dulce, fui comprensiva. Abusaste de todo ello. Me censuro estos pensamientos todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo, junto con otro séquito de tristezas y misérias. Pero tú insistes en recordarme que has sido un completo idiota. He censurado toda la melancolia porque me llena de veneno y me llena de tristeza. De una aceptación completa, de una rendición absoluta. Te suplico que no me mates más. Porque sé que no hay más opción que resignarse, porque lo he intentado quinientas veces y a la quinientas una ya no pude más. Te hago un flaco favor cediendo, te hago un flaco favor. Me rió para mí misma, me río para mi misma pensando que, de  nuevo, aunque no lo parezca, soy yo la que sufre por el bien del otro. Aunque cualquiera me juzge todo crueldad, aunque acusen mi silencio y condenen mis decisiones, aún y con todo eso, señor juez, le recuerdo a usted y a todos los demás miembros del jurado, que también se me ha hecho a mí un daño, que no he sido tomada en consideración, que el hecho de que no me queje o que ustedes no vean toda mi debilidad no significa que no la tenga dentro. Que no llore. Que no duela. También yo tengo derecho a escuchar un 'Lo siento'. QUE SOY HUMANA. Que tengo sentimientos que han sido heridos. Que me canso y me desespero.

Duele darle algo valioso a alguien y que lo maltrate de esta forma tan egoísta y cruel. Que se obceque en un orgullo patético. Que te haya obligado a irte por algo tan insustancial. Que lo rompa todo al final, inecesariamente.

(sigo pudiendo
con esto, con todo lo demás.
porque necesito poder
mantenerme
firme
capaz
pero las cosas siempre duelen
tengo alma.
'don't break me now
i've been trying too hard')

1 comentario:

  1. Todos somos humanos. Todos nos tropezamos y caemos, pero también aprendemos a saltar las piedras. Y cuando aprendemos, no hay quien nos pare. :)
    Un saludo.

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