7.11.13

Apariciones.

yo 
Los fantasmas tienen consistencía, una consistencia inexplicable y totalmente sorprendente. ¿Qué le dices a un fantasma, a una aparición? ¿A alguien que produjo heridas, alguien que habías olvidado y en quién no pensabas? ¿Alguien que con su presencia confirma que una vez existió en el alma de uno? Los fantasmas tienen consistencia y se te aparecen sin darte opción a la huida. No hay vade retros. Truco o trato. Esos juegos nunca salen bien. Y de repente, me he encontrado frente a alguien a quien ya no conocía siendo quien había dejado de ser. No te he dado razones para pensar que había cambiado. Me he acostumbrado a dar a la gente lo que necesita para que pueda seguir pensando de mí lo que quiera. Allí estabas. Hacia siglos, dices. Algunos años, respondo. Casi como hablar con un extraño, como intentar reconocer lo que jamás habías visto antes y a la vez comprenderlo todo de una sentada. No podrías ni imaginar lo que soy ahora. Por un momento, tan delgado que apenas ha existido, todo el tiempo se ha evaporado y he sentido que nada había ocurrido. Que nada había ocurrido ¿Puedes creerlo? Una especie de gran evasión de todo lo que me ha pasado hasta ahora. Escapada suicida. Obviamente, ha sido un breve soplo, brevísimo, porque la realidad tiene un peso que no puede eludirse. Me enseñas un tatuaje. Sonríes todo el tiempo mirándome a los ojos. Era muy fácil olvidarme cuando no me mirabas a los ojos ¿no?. Ya no soy quién era y te has dado cuenta. Ha sido tan extraño. Habíamos estado tan cerca que no sabías como matenerte lejos. No pensarás más en mí, no nos volveremos a ver. Preocuparte nunca ha sido uno de tus fuertes, ni intentar arreglar lo que no crees que has roto. No has de preocuparte, aquel pequeño manojo de inseguridades, tan inestable y vehemente, ha encontrado una suerte de equilibrio. ¿Puedes creer que hace años que no grito a nadie? 

Qué importa ya todo esto.
Los fantasmas tienen ésta ventaja: se aparecen brevemente para no manifestarse nunca más.

1 comentario:

  1. Muy bueno, da que pensar. Y sí, desde luego que los fantasmas juegan con ventaja :)
    Un abrazo

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