7.4.14

homicida.

yo 
las enormes manos intentando albergar todo un denso deseo, profundo, fundido, lava palpitante en las palmas sudorosas, recogiendo la sexualidad secreta tejida con la mirada arácnida, con el fugaz susurro, estas mismas se acercaron en medio de la ciega excitación  para aferrarse al pulmón, inhóspita traición, vergonzoso ahogamiento (y ya no podía percibir más la dulzura en las yemas, el tratamiento frágil en la mirada, la blanda hierba en la caliente palma, ya se alejaron de su ánimo los gestos gentiles y el femenino juego) se corrompe el latido y las homicidas manos, cuan grande eran, dinamitaron la leve vida desprevenida, que se entregaba plácida, que se había gestado en el aroma de lo incorruptible.
todo la abandona de esa manera tan desgarradora.
de un solo zarpazo sangrante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario