18.8.14

( pretty when you cry )

yo 
Casi podría decirse que la siento llegar porque soy capaz de captar la energía que crepita en las pupilas, una fuerza desgarradora que no puede ser eludida. Mi propia alma, la sangre y la carne responden a la presencia. Luna llena al fin, luna llena después de muchas noches encapotadas y de muchos reclamos sin respuesta. El rugido es desgarrador, es el rugido de la vida, es el rugido de la lucha, es el rugido hambriento de quien está dispuesto a todo, es la fiereza de quien ya no teme nada. Me dice 'Ven' y yo ya no pienso, yo ya me he rendido a lo que era, yo ahora quiero sentirlo todo de la forma más real e inmediata posible. Yo ahora quiero ser yo, yo de verdad, echar abajo los muros de contención, deshacerme de todas las pequeñas excusas y de las pretensiones vacías, dejar de pensarme y empezar a serlo todo sin más. Pureza y locura, la esencia misma. Me subo y ya no hago preguntas. Ya no quiero respuestas, quiero improvisar y correr a donde sea. No huir, no escapar, no dejar nada atrás, como una estela o una carga. No correr hacia algo, no perseguir una luz o una promesa. Correr porque caminar es anodino, correr por el furor de la carrera y la sangre latiendo en los oídos llenos de vacío. Correr y reír, y que la risa y la adrenalina curen y sangren.

Porque todo es absolutamente ridículo y nada tiene ningún sentido.

La vida en la carretera es la vida real, la vida sin fisuras. Un placer fácil, una entrega. La carretera cura y envenena, la carretera es capaz de recordarte 'Puedes irte cuando quieras, solo tienes que cerrar la puerta', a la carretera uno se lanza sin rumbo. Curva cerrada a la derecha. Ella, descalza a mi lado, le dice que baje de 120kmh/h con un pequeño temblor. La oscuridad lo inunda todo. No tengo miedo a la velocidad ni al choque. Pon las largas. Cambia la marcha. Miro el cielo estrellado y no sé donde estoy. Bajo el cielo, que es igual en todas partes, un cielo que desde aquí es bonito. Y entiendo. La sencillez y entereza de esas cosas puras, las miras y lo son todo, son cosas simples y verdaderas uno se rinde ante su inmensidad. El mar inmenso e infinito, el verde espeso de un bosque, la profundidad del barranco, la curva de la carretera, el misterio de las constelaciones. Incluso la chispa del mechero al encender el cigarrillo aprisionado en los dedos frágiles. Rotundos y reales, algo que ha existido más tiempo que tú y que va a sobrevivirte. En la ciudad el juego de espejos marea y uno acaba confundido con tantos reflejos.

'No, no vamos a separarnos. Esto ya es para siempre' me dice. Y en mi interior sé que es cierto. Y abrazo la única verdad que conozco en esta corta existencia. 

'Ven' con una absoluta expresión  de despreocupación, no es algo que pida, no es algo que reclame, la boca se abre un momento y articula las tres letras, y en el oído suena con un suspiro que trae la madrugada. 'Ven', me dice, y es una certeza, una afirmación. Yo voy. Iré.

No somos un plural real, no duele. Somos una unidad entera, un concepto. Los conceptos no mueren. Nosotras sí. Esta idea y esta risa nos sobrevivirán. Nosotras estaremos enterradas y cuando los árboles frisen en la madrugada se escuchará un 'Ven'.

Y alguien irá.

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