21.9.14

fantasía rota

yo 
es cierto lo que dice Palahniuk, lo intangible es mucho más poderoso que lo real, tiene más consistencia y más peso aún y su ambigüedad. la fantasía elaborada, basada en palabras y experiencias vividas, que hasta entonces funcionaba en mi cabeza casi como una nana, tenia el poder de emocionarme, estaba tan viva que la sentía real como siento la sangre bombear bajo mi piel. pero se hizo el milagro y he dejado de creer. la ironía de una creyente fiel entregada al símbolo que cuando al fin puede verlo, tocarlo, cuando por fin se le bendice con la realización de aquello por lo que se ha postrado de rodillas y ha rezado sin descanso.... se decepciona. porque la verdad está sobrevalorada, porque queremos creer y no saber, porque lo irreal se siente más cercano justamente por esa imposibilidad que nunca podrá confirmarse. porque aquello que uno imagina puede ser cierto, pero suele ser falso. porque te he mirado a los ojos y no he reconocido nada en ellos, ni un atisbo, ni una sombra, ni un brillo familiar. como ya me había pasado antes. porque no sé quien eres ni quiero saberlo, porque quiero creer que existió lo que recuerdo y que la melancolía no lo ha teñido todo falsamente con una regusto cálido. eres una caricatura cargada de tópicos, un pez aún más perdido dentro de este mar; lo único que ha cambiado es que ahora crees no necesitar brújula, crees entender, comprender completamente. has perdido esa inocencia infantil que despertaba compasión. ahora solo das pena, una pena que tiene un deje despreciativo.
la distancia no cura nada,  la distancia es capaz de confundir a quien cree siempre estar en lo cierto. a mi me costó mantener la cordura y no lanzarme a la carrera para  acabar abrazando con desesperación la falsa excusa que hubiera complacido a mi ego. cuando las reflexiones de uno se guían por la complacencia del propio yo y no por la autorealización, se acaba en el territorio de nadie que es el autoengaño. los cimientos de tu hogar son sólidos, estás cómodo en este inhóspito lugar. de nuevo, se me presenta por delante la ardua tarea de separar mi recuerdo de lo presente, de crear esa falsa proyección de un pasado mejor porque admitir tu decadencia es una tarea titánica. y yo no puedo ser Atlas. he de asesinarte y enterrarte para poder recordarte sin sentir toda tu existencia vigente en quien eras. no contamines mi fantasma. no bañes mi dulce playa con tu viscoso y negro petróleo.
hoy puedo decirte sin dudar un instante; 'hubiera preferido no volver a verte.'
y no te mentiría.

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