13.9.14

radioactive

yo 


los monstruos ahora se esconden de mí, replegándose de nuevo a su tenebrosa oscuridad paralela. mis ojos irradian una luz antinatural, una luz que habla de límites rotos y voluntades huracanadas. unos ojos que son faros, un alma que es isla. avanzo sin vacilar sobre esta tierra prometida y me juro a mí misma que todo saldrá bien. que no importa si no sale bien, que yo siempre estaré allí para hacer que suceda. que no volveré a dejar en ruinas este templo que soy yo misma. que sí, que la destrucción es también creación.
el terremoto se prolonga emergiendo a mi paso, las grietas de mi alma le gritan a la tierra que la rotura jamás será razón suficiente, que nunca existirá una brecha lo suficientemente grande para abrir en dos mi voluntad. estoy arrasando un subsuelo árido, el subsuelo plagado de raíces podridas y túneles derrumbados que ahora tan solo habitan animales ciegos que no van a ninguna parte. miserables seres sin voluntad ni objetivo. los grandes troncos ceden, los grandes troncos se tronchan y se deforman en figuras tétricas para morir en este suelo cuarteado que es vapuleado sin piedad tras de mí.
estoy venciendo el miedo, todo parece posible e imposible al mismo tiempo y, aún así, avanzo segura. ya no me importa que muestren las cartas, no temo que la suerte me abandone porque estoy decidida a vivir todo aquello que tenga que vivir. doble o nada, siempre.
septiembre está siendo el mes de las primeras veces, el mes de las pruebas y los logros, un nuevo comienzo brillante que promete mucho cansancio y mucha recompensa, un mes lleno de noches insomnes, de Barcelona cariñosa, de autobús nocturno y de ojeras mostradas con la alegría de quien, por fin, empieza a creer que la vida que puede construirse vale la pena.

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