6.10.14

desconsuelo

yo 
el desconsuelo galopa veloz descosiendo el pecho roto.
no es pena, ni es tristeza, ni siquiera son restos de melancolía agria.
es tan solo un desconsuelo enorme coronando la almohada.
un desconsuelo instalado en el vacío de la cama que se asoma, afilado, cuando toda la luz se apaga.
es éste el que produce el big-bang que hace que la entereza se raje, movimiento sísmico violento en las placas torácicas.
la lava densa se deshace en las mejillas. los daños son importantes sin llegar a la gravedad.
la estructura fundamental sigue intacta. ya no sé si eso es bueno o malo.
quizás el consuelo se base en la rotura, en comprobar que soy capaz de conmoverme profundamente, que otro es capaz de deshacer la distancia y pasar a formar parte del mismo cuerpo, que sea posible entregarme en el sacrificio de un solo latido, destruyendo un poco la solidez del 'yo'.
quizás el consuelo se basa en ser capaz de morirme mucho antes de estar enterrada, en la creencia de que existe una fuerza externa capaz de arrastrarme con ella.

(el consuelo llega en forma de medio extraño, en forma de amabilidad y manos encima de mi hombro, manos posándose suavemente en la cadera y apartando con delicadeza abrasadora mi cuerpo blando, llega en forma de sonrisas y más manos que parecen despertar un cálido alivio, que parecen erigirse como una suerte de esperanza)

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