23.10.15

retazos atemporales

yo 


«paredes. series de blancos recovecos encerrados. luz inventada, agresiva, luz neutral, dolorosa. hay algo escondiéndose en el fondo de algún callejón sin salida. informe, entre las tinieblas, indistinguible, me espera. manifestación silenciosa. me espera a mí. sentada, yo espero agotar y traspasar algún límite  (no sé cual es) pero me aboco desesperada hasta él, desesperada por que existe, al agotarse, una densa inconsciencia que añoro.»


«me da la mano como se la darías a una niña. mi pequeña y translucida extremidad aferrada a su pulgar moreno y castigado. la acaricia. la ternura invade nuestra atmósfera particular, expandiéndose como una nube en lo azul. no existen calles suficientes que recorrer. 'así agarrada, no me importaría ir al fin del mundo'. sonrío. le miro. aquello se extingue y la linea horizontal se hace con mi boca.
bajamos las escaleras en dirección al andén.» 


«hallar en el conocimiento de la enfermedad un amoroso deleite, una evidencia lunática de la alteridad. ¿puede uno alegrarse por la pérdida del punto consciente? no sé si he soñado o existe otra laguna profunda, glotona.»

«días vacíos, memorias arrasadas. el cielo se constriñe y la lluvia cae, monótona, sin llegar a romperse contra el suelo. contestaciones grises, vagas determinaciones. el añorado olor a tierra constituye mi hogar. la consciencia me abandona. me huye mi mundo ficcional y quedo huérfana en una realidad sin referencia. en que lago poder reflejarse o ahogarse. sueño con islas perdidas de reminiscencias antiguas, que parecen solo pobladas por árboles enormes. solo me queda soñar.»



«hoy es seis de octubre de dos mil quince. ¿siglo veintiuno, cierto? Aunque lo parezca, pocas cosas vitales han cambiado. Seguimos matándonos los unos a los otros.»

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